UNA CAUSA INAPLAZABLE

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En noviembre de 2010 hice una pausa para reflexionar. Desde entonces me alejé de la red y me dediqué a pensar en la forma como seguiría adelante con este proyecto de vida dedicado a la practica del Altruismo y de la Formación Afectiva como primera estación de este viaje vital.

Cuando se emprende un viaje por la vida sin más orientación que tu intuición y la convicción de estar haciendo lo que tu “corazón” te reclama, es inevitable encontrarte con obstáculos mentales que atentan con desmotivarte. Las presiones cotidianas son a veces tan intensas que en ocasiones parece que te van a ganar la batalla. Entonces te entran las dudas, las necesidades terrenales te acosan y tu mente se distrae de lo fundamental para atender lo banal.

He aprendido que nuestra vida se debate entre seguir el libreto escrito por otros, o redactar el propio y juntarse con aquellos igualmente interesados en dedicar su existencia a hacer realidad lo que se sueña. No puedo con lo primero, mi “espíritu” se resiste a aceptar que a este mundo venimos la gran mayoría sólo a crecer, reproducirnos, tener nuestra casa, unos hijos, un empleo en el mejor de los casos y envejecer con la utópica esperanza de una pensión. Me parece un destino respetable, pero paupérrimo, dadas las inmensas e inimaginables posibilidades que nos ofrece nuestra poderosa Mente.

Hace ya 4 años decidí salirme del camino más transitado. Y si me preguntas qué tal ha sido la aventura, te puedo contestar que lo he disfrutado, aunque caminar por estos lares no es para nada fácil. Estos senderos están llenos de abismos, sus terrenos son poco habitados, solo se encuentra uno con aventureros ávidos de encontrar también su camino. De hecho, uno aprende de quienes van más adelante, de esos que ya están del otro lado, de esos que creyeron en Si Mismo, y quienes muy generosamente nos dejan huellas por el camino. Nos animan a no desfallecer, a no volver a esos lugares hacinados  donde se compite por migajas.

La meta del ser humano es encontrar su camino. Lo malo de esto es que no todo el mundo lo sabe; y quien toma conciencia, se encuentra con la barrera del cómo hacerlo. Yo empecé a buscar el mío hace 4 años y sólo hasta hoy, -luego de horas y horas de estudio, de conversaciones, de experimentos, de buceo por las profundidades de la naturaleza humana-, tengo la certeza de haberlo encontrado. Ahora este viaje me exige enseñarle a las personas a encontrar su propio camino, debo compartir generosamente mi experiencia; es parte del precio que se debe pagar si se quiere seguir avanzando en la ruta elegida.

Dicen los que saben que la mejor forma de aprender es enseñando. Y aunque lejos estoy de ser un verdadero maestro, si puedo compartir lo que hasta ahora he aprendido y voy asimilando día a día. En el mundo del saber se experimenta una gran satisfacción cuando se encuentran respuestas a las inquietudes, cuando se comprende la información y sobre todo cuando se produce conocimiento útil para la sociedad. A decir verdad, todavía no soy un productor de conocimiento, apenas soy un apasionado estudioso de la Naturaleza Humana, de su dimensión afectiva.

El altruismo y la afectividad humana son mis pasiones. Estoy absolutamente convencido que practicar el altruismo y desarrollar afectivamente a las personas es una poderosa apuesta para transformar esta sociedad y llevarla a su siguiente nivel. Ya no tengo ninguna duda, y por eso, he decidido entregarle mi vida entera a esta Causa.

¿Y de que vas a vivir? –Pregunta mi padre- es mejor que te consigas un empleo.

-Ya tengo trabajo padre, y mucho más que eso, tengo una Causa. Una razón para vivir.

Por eso no me preocupa de que voy a vivir, simplemente le estoy haciendo caso a mi corazón, y si esta Causa es tan poderosa como lo intuyo, estoy seguro que los recursos para vivir dignamente saldrán de alguna parte.

Por lo pronto, con mi esposa hemos diseñado una estrategia de divulgación masiva. De modo que si vives en Bogotá y sueles usar el transporte urbano, probablemente nos encontraremos. Allí continuaré con la multiplicación de esta Causa. Una Causa inaplazable.

 

¿Se puede comprar la felicidad?

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Abordaremos un problema clásico de la ética, la economía y la filosofía política: la relación entre riqueza y bienestar. ¿Qué son éstos, y debiéramos vivir para el placer, o procurar vivir una vida plena y útil? Esta es la antigua disyuntiva entre el hedonismo, o culto del placer, y el eudemonismo, o búsqueda de la vida plena.

Los economistas, casi sin excepción, han optado por el hedonismo, pero no han averiguado qué porcentaje de los bienes que desea la gente común son mercancías. Esta averiguación la han hecho, en el curso de los últimos años, psicólogos, sociólogos, socioeconomistas y otros investigadores en la nueva ciencia del bienestar, también llamada ciencia de la felicidad (p. ej., Huppert, Baylis y Keverne, compils., 2005 Graham 2009). Sus resultados sorprenderían a los economistas.

En el plano social, y en particular económico, el problema anterior, referente a individuos, se traduce a la cuestión del desarrollo nacional: ¿Qué tipo de desarrollo debiera procurarse y para quiénes? En particular, ¿debiera buscarse solamente el crecimiento económico, o más bien el desarrollo de todos los subsistemas de la sociedad, incluyendo el cultural y el político?

Este problema está situado en la intersección de tres ciencias -psicología, economía y politología- y tres capítulos de la filosofía: epistemología, ética y filosofía política. Por consiguiente, quienes se atrevan a proponer soluciones originales al problema en cuestión se expondrán a críticas de expertos distribuidos entre los seis gremios citados, quienes no suelen dialogar entre sí.

1 - La dicha The Wealth of Nations, de Adam Smith (1776), fue el primer tratado moderno de economía. Aunque lamentó el hecho de que hubiese 500 pobres por cada rico, Smith centró su atención en la producción de riqueza. Su receta para enriquecer las naciones fue procurar el crecimiento mediante la manufactura y el libre cambio. Dio por sentada la meta, el enriquecimiento, ya que a su vez nadie salvo los eremitas, budistas y miembros de oscuras sectas protestantes ponían en duda el que todos buscasen enriquecerse como medio para alcanzar la felicidad.

El Preámbulo de la Constitución Americana incluye “la búsqueda de la felicidad” entre los derechos humanos. Evidentemente, los redactores de la primera constitución optimista y laica de la historia no consultaron a Agustín de Hipona, Martin Lutero, Thomas Hobbes, Arthur Schopenhauer, Friedrich Nietzsche ni Sigmund Freud.

La enorme mayoría de los economistas sigue afirmando que la utilidad es una función monótonamente creciente de la cantidad, y que todo aumento de la riqueza realza la calidad de vida. También sostienen que una economía sana crece por lo menos un 3% por año, propulsada por el crecimiento demográfico, los avances tecnológicos y la pasión adquisitiva. No les importa la desigualdad creciente entre personas y naciones, que se ha dado en los últimos cuatro decenios, ni el agotamiento de los recursos minerales; tampoco les preocupa la desertificación, la contaminación ambiental, ni el despilfarro. Es verdad que hay excepciones (por ejemplo Stiglitz, Sen y Fitoussi 2008), pero suelen limitarse a señalar el problema, el que no es económico sino político.

¿Es cierto que el bienestar aumenta con la riqueza? Aquí es donde intervienen los psicólogos, economistas y epidemiólogos que han investigado la cuestión, y que han estado publicando en revistas especializadas, tales como Social Indicators Research y Journal of Happiness Studies, así como en varios volúmenes colectivos.

Los principales resultados de estas investigaciones son éstos. Primero, la mayoría de la gente no sabe bien qué la hace dichosa, o al menos la satisface: muchos siguen afirmando que el dinero acarrrea la felicidad porque les permite consumir más artículos que desean; pero de hecho su calidad de vida no aumenta de esta manera, ya que la mayor fortuna suele implicar mayor estrés, menos tiempo libre, aumento de la deuda privada, etc.

Segundo, se sabe que la satisfacción aumenta con el ingreso. Hasta hace poco se creía que este aumento cesa al alcanzarse una meseta que corresponde al estado en que el individuo ha satisfecho sus necesidades básicas y ya no tiene ansiedades relacionadas con dinero. Pero no todo el mundo se conforma con lo que le basta: muchos quieren todo lo posible, de modo que la hipótesis de la meseta ya no es sostenible.

Tercero, como era de prever, la gente no está satisfecha o insatisfecha en todo. Según la encuesta de Gallup-Healthways de 2008, los norteamericanos le asignan 82,5 puntos a la satisfacción de sus necesidades básicas, pero sólo 49,6 a su calidad de vida. De los cuatro factores que fueron tenidos en cuenta (salud emocional, salud física, comportamientos saludables y ambiente del trabajo), el que mereció la calificación más baja (48,1) fue el ambiente de trabajo. Pero los empleadores, expertos en administración de empresas y economistas no suelen interesarse por este factor: parecen creer que lo único que aprecia la gente es su capacidad de consumo, o sea su ingreso. Los cooperativistas, en cambio, saben que a los trabajadores les importa mucho participar en el planeamiento de sus propias actividades. La libertad promueve la felicidad.

Cuarto, investigaciones recientes hnan mostrado que lo que más contribuye a la felicidad personal suelen ser un aumento de la libertad para hacer lo que se desea sin pedir permiso, mantener relaciones íntimas y sociales más ricas, gozar de buena reputación, y contribuir voluntariamente tiempo y dinero a buenas causas.

Quinto, cuando se le pide a la gente que le asigne un número comprendido entre 0 y 10 a su nivel de satisfacción, resulta un promedio de 5,8 para los 130 países estudiados, lo que suena paradójico e incluso hace sospechar del cuestionario.

Sexto, investigaciones recientes han mostrado que la satisfacción baja cuando sube el PBI: esta es la llamada paradoja del crecimiento infeliz (Lora y Chaparro 2008). Presumiblemente, esta insatisfacción creciente que acompaña al aumento rápido de la riqueza nacional se debe a los transtornos, en particular las desigualdades económicas que genera el desarrollo económico cuando no va acompañado de desarrollo social. Cuando sube la marea suben todos los yates, pero quien no tiene yate se ahoga.

En resumen, la felicidad no se puede comprar: no es una mercancía sino un estado subjetivo que depende más del temperamento que de las circunstancias. Sin embargo, las condiciones objetivas de la sensación subjetiva de bienestar o felicidad son socioeconómicas y políticas. Pero el ascenso del PBI, en sí mismo, no es una de ellas.

2 - ¿Puede comprarse el bienestar?

La felicidad y la satisfacción son subjetivas, pero el bienestar es objetivo. Una persona puede gozar de bienestar porque está descansada y bien alimentada, tiene amigos, trabaja en lo que le gusta y puede viajar, pero se siente desgraciada porque no ha satisfecho sus mayores deseos: no es correspondido en amor, no goza del aprecio que cree merecer, no reside donde quisiera, etc. En resumen, el bienestar consiste en satisfacer las necesidades básicas, mientras que la felicidad consiste en cumplir los máximos deseos. Más aún, al diseñar cuestionarios sobre el bienestar subjetivo suele tenerse en cuenta la diferencia entre lo que siente el individuo en el momento y la manera en que evalúa su vida entera. O sea, hay que preguntar no sólo “¿Cómo está ud.?” sino también “¿Cómo le ha ido en la vida?” (Kahneman y Riis 2005). Curiosamente, los afganos suelen responder “mal” a la primera pregunta y “bien” a la segunda (Graham 2009).

Además, es preciso tener en cuenta la habituación, ya que quienes se han acostumbrado a estrecheces son quienes menos protestan. Por ejemplo, Amartya Sen ha observado que los habitantes del pobrísimo estado indio de Andhra Pradesh se quejan menos que los de Kerala. Estos últimos son tan pobres como los primeros, pero son menos desiguales y están mejor educados, de modo que pueden imaginar más posibilidades de mejorar y por tanto tienen más aspiraciones.

La diferencia entre necesidad objetiva y deseo subjetivo, y la diferencia correlativa entre bienestar y felicidad, es obvia para los psicólogos y los filósofos morales, pero suele escapárseles a los economistas. Sin embargo, éstos debieran ser los primeros en comprenderla porque el bienestar, a diferencia de la felicidad, puede comprarse. El millonario triste que se aloja en un hotel lujoso compra confort, aunque no felicidad. Acaso un campesino que marcha cantando a cultivar un terreno ajeno a cambio de unos pocos pesos se siente feliz pese a que ha desayunado mucho más sobriamente y más temprano que su patrón, porque piensa en que con esos pesos sostendrá a su familia.

3 – El problema de la desigualdad

Casi un siglo después de Smith, Karl Marx, en Das Kapital, otro hito de la economía clásica, compartió la admiración de Smith por la técnica moderna y la producción en gran escala, pero criticó la distribución de la riqueza, a la que juzgó injusta. Es verdad que la ciencia de su gran libro ha envejecido porque no usó herramientas matemáticas y porque la economía que describió ya no existe sino en algunos rincones del planeta. Pero también es cierto que las predicciones de Marx acerca de la concentración creciente del capital, la globalización y los consiguientes conflictos bélicos se cumplieron.

También sigue en pie su crítica moral del capitalismo por la desigualdad que consagra, la que ha ido aumentando desde 1960. Esta crítica de Marx fue compartida tanto por su contemporáneo, el filósofo y economista John Stuart Mill (1965), como por John Maynard Keynes (1936), el máximo economista del siglo pasado. Desde entonces, el estudio de las desigualdades inherentes al capitalismo ha sido uno de los focos de las ciencias sociales y de la filosofía política (v. p. ej. Tawney 1962, Sen 1973, Bunge 2009). Desde el Inequality Project de la Universidad de Texas, Austin, James K. Galbraith, hijo del famoso economista John Kenneth Galbraith, continúa la lucha de su padre contra los defensores académicos y políticos del privilegio económico (Galbraith y Berner 2001).

Desgraciadamente, la propuesta del Marx maduro de remediar la desigualdad económica fue agudizar la desigualdad política: instaurar la llamada dictadura del proletariado para demoler el Estado procapitalista y estatizar los medios de producción e intercambio. Esa fue la gran paradoja del Marx político: abortó el comunismo moderno un cuarto de siglo después de concebirlo.

La receta de Marx fue ensayada en la Unión Soviética y sus satélites con los resultados conocidos: modernización relámpago, transformación de miseria en pobreza, educación masiva y reducción drástica de la desigualdad de ingresos, junto con el aplastamiento del individuo con la consiguiente alienación política, degradación ambiental y estancamiento cultural. La URSS no fracasó por practicar la célebre máxima socialista “A cada cual según sus necesidades, y de cada cual según sus capacidades” (Blanc 1847). Fracasó por estatizar los medios de producción en lugar de socializarlos; por ser opresivo, y por preferir la lealtad al mérito; por centralizar el poder en la clase política, la que a su vez se limitó al partido comunista y paralizó la economía y la cultura. Al enajenar a la mayoría, la dictadura seudosocialista careció de apoyo popular y, a la hora de su agonía, no encontró quien la defendiera.

Casi un siglo después de Marx, Escandinavia y luego las demás naciones de Europa Occidental forjaron un compromiso entre el capitalismo incontrolado y el estatismo sofocante, a saber, el llamado estado de bienestar o welfare capitalism. Contrariamente a las profecías de los fanáticos del mercado mal llamado libre, este régimen ha triunfado en todos los frentes: tiene una economía moderna y competitiva, una cultura vibrante, una política democrática y pacífica, y la más alta calidad de vida o desarrollo humano de la historia (v. UNDP 2006).

¿Cómo se alcanzó este alto nivel de civilización? Obviamente, no fue resultado de la llamada globalización, la que no es sino libre cambio a escala internacional y para beneficio de financistas y exportadores. Los historiadores saben que el estado de bienestar más avanzado, el sueco, emergió poco antes de la Gran Depresión de 1929. Este fue diseñado por la Escuela de Estocolmo, encabezada por los socioeconomistas Gunnar Myrdal, Bertil Ohlin y Knut Wiksell y fue construido por funcionarios estatales con el apoyo del partido socialista y de los sindicatos obreros y campesinos. Sin este apoyo y control de abajo, el régimen habría sido un frío engendro burocrático.

Mario Bunge

Fuente

http://www.laprensa.com.ar/368419-Se-puede-comprar-la-felicidad.note.aspx

BOLETÍN # 2 EL OFICIO DE SER PADRES

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HORAS DE PRÁCTICA

Luz Adriana Tirado

¿El genio nace o se hace? ¿Hay individuos que nacen con algún tipo de don? ¿La genialidad es heredada? ¿Es posible alcanzar el ingenio a través de la práctica y el trabajo sostenido? ¿Por qué es tan reducido el número de individuos que sobresalen en algún área, es decir, que desarrollan el talento? LEER MÁS…


HACERLO CON PASIÓN

Luz Adriana Tirado

¿Pasión? ¿Para qué me sirve? ¿Qué efectos tiene en mí accionar? ¿Cómo la descubro? ¿Cuál es su origen? ¿Cómo se relaciona con el talento? Si tú quieres; yo quiero compartir un rato contigo, mientras te cuento un poco acerca de lo que significa hacer las cosas con pasión, especialmente en el campo expresivo, es decir, en relación con el talento. LEER MÁS…


APREHENDER A SER PADRES: EL CAMINO HACIA LA HUMANIZACIÒN DEL HOMBRE

Andrés Granada

El oficio de ser padres es el único que dura toda la vida y para el que nadie esta preparado de antemano. Es una tarea de suma responsabilidad que va más allá de las cuestiones meramente cotidianas de la crianza. No existen recetas mágicas, ni basta con la lectura de unos cuantos libros o revistas sobre el tema. Ser padres significa asumir la formación de una creatura que algún día podrá convertirse en un verdadero SER HUMANO. LEER MÁS…


EL OFICIO DE SER PADRES

Andrés Granada

La crianza de un hijo implica dos tipos de tareas: las cotidianas y las cruciales. Las primeras se llevan a cabo de modo casi instintivo (cuidar, alimentar, vestir, asear, vigilar, etc). Las segundas requieren de un dominio especial. Mismo que la gran mayoría de quienes se embarcan en este oficio, difícilmente adquieren. Las tareas cruciales en la crianza de los hijos son formar y orientar, pero sobre todo, la tarea más importante de los padres es desarrollar afectivamente a sus hijos. LEER MÁS…


LA FALTA DE EXIGENCIA CONLLEVA A UNA CARENCIA DEL SENTIDO DE PERTENENCIA

Helman Yefren Eslava

Existe una serie de problemáticas sociales debido a la carencia del sentido de pertenencia, los más destacables son los que se desarrollan en la esfera pública, que a propósito pareciera estarse marchitando, llevando a que lo privado luzca más importante. Me refiero a las escuelas públicas, universidades, parques, instituciones políticas y demás entes relacionados con la administración estatal, lo que llamamos erróneamente público, puesto que el carácter de éste es más extenso. LEER MÁS…

EL OFICIO DE SER PADRES

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La crianza de un hijo implica dos tipos de tareas: las cotidianas y las cruciales. Las primeras se llevan a cabo de modo casi instintivo (cuidar, alimentar, vestir, asear, vigilar, etc). Las segundas requieren de un dominio especial. Mismo que la gran mayoría de quienes se embarcan en este oficio, difícilmente adquieren. Las tareas cruciales en la crianza de los hijos son formar y orientar, pero sobre todo, la tarea más importante de los padres es desarrollar afectivamente a sus hijos.

La Psicología Afectiva plantea que el desarrollo afectivo es lo central de la existencia humana.[1] De hecho, no hay nada más importante y determinante para la vida de una persona que desarrollarse afectivamente. Así lo han comprobado cientos de investigaciones en Salud Mental Positiva, los cuales han dado cuenta de que el desarrollo afectivo es la mayor causa de felicidad, lo mismo que las incompetencias afectivas causan la mayor infelicidad.

Desarrollarse afectivamente, significa adquirir competencias afectivas Intrapersonales (Autovalorar-se, Autoconocer-se y Autoadministrar-se); Interpersonales (Valorar al Otro, Conocer al Otro e Interactuar con el Otro -Destrezas Interpersonales-) y Sociogrupales. Competencias que se convierten en las herramientas necesarias y fundamentales para interactuar de forma adecuada con la familia, los amigos, la pareja, el trabajo y consigo mismo.

Miguel De Zubiria[2] –experto en Psicologia Afectiva- plantea que los padres deberían ser los tutores principales del desarrollo afectivo de sus hijos. En nosotros como padres recae la mayor responsabilidad en este duro oficio de formar a las siguientes generaciones. Tarea que por lo visto, cada vez se ha vuelto más compleja y generación tras generación, los nuevos padres ejecutan de una forma inadecuada y sin el compromiso característico de nuestros antepasados.

A esto debe sumársele unas nuevas realidades: los niños crecen solos, carecen de tutores afectivos, los padres abandonan su hogar, ha aumentado el número de madres solteras, mismas que deben asumir ambos roles, incluyendo el de salir a trabajar, dejando a su prole al cuidado de terceros o en instituciones donde no se forma y escasamente se educa.

La conclusión es muy sencilla. “Es buen padre quien contribuye con decisión a desarrollar afectivamente a sus hijos.”[3] No basta con ser un mero proveedor de recursos. Es necesario prepararlos para la vida real, dotarlos de herramientas que les permitan tener una mejor relación consigo mismo, con los demás y con la sociedad en general.

Por eso desarrollar afectivamente a los hijos, es la tarea crucial de los padres. Ese es nuestro verdadero oficio. Ni más, ni menos.

Referencias:

[1] De Zubiria, Miguel “Ser Mejores Padres I: Conozco el desarrollo afectivo de mis hijos” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá. 2010.

[2] Ibid

[3] Ibid


APREHENDER A SER PADRES: EL CAMINO HACIA LA HUMANIZACIÒN DEL HOMBRE

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“El hombre es el único ser que al nacer no sabe nada, que no puede aprender sin ser enseñado. No puede hablar, ni caminar, ni comer; en pocas palabras, no puede hacer nada únicamente con el apoyo de la naturaleza, más que llorar.”

Plinio, 70 dc

El oficio de ser padres es el único que dura toda la vida y para el que nadie esta preparado de antemano. Es una tarea de suma responsabilidad que va más allá de las cuestiones meramente cotidianas de la crianza. No existen recetas mágicas, ni basta con la lectura de unos cuantos libros o revistas sobre el tema. Ser padres significa asumir la formación de una creatura que algún día podrá convertirse en un verdadero SER HUMANO.

Los hijos no son una propiedad, simplemente son prestados, son puestos en nuestro camino para ser formados y convertidos en seres humanos. La pregunta entonces es ¿Sabemos como hacerlo? Desafortunadamente, en ninguna parte nos enseñan, la gran mayoría repetimos la forma como fuimos criados por nuestros padres, con sus defectos y sus virtudes.

Otras instituciones, como la iglesia, la escuela y el Estado no se preocupan verdaderamente por enseñarles a las personas a desempeñarse óptimamente en este rol. En el caso de la iglesia, dictan unos cursillos pre-matrimoniales que más parecen un sermón que una útil enseñanza. En la escuela no se han tomado en serio la tarea, salvo contadas excepciones, son muy pocos los centros educativos que colaboran articuladamente con los padres de familia en la humanización de esos individuos aspirantes a SERES HUMANOS. Y el Estado? Ni se diga. No se conoce ninguna política pública destinada a promover esta enseñanza.

De modo pues que en este siglo XXI deben surgir centros especializados en asumir esta tarea. No se puede seguir esperando la acción de instituciones estáticas que ni saben y al parecer no están interesadas en comprender la magnitud de esta responsabilidad. Así las cosas, los padres de familia han de tener una actitud proactiva y ponerse la camiseta en la formación de sus hijos y el primer paso es educarse (o reeducarse, quizás?) al respecto.

Sin lugar a dudas, la principal tarea de los padres es humanizar a sus hijos, bloquear ese instinto natural que nos hermana con nuestros cercanos primates y que nos hace preferir satisfacer en exceso nuestras necesidades biológicas (comer, beber, dormir, sexo) por encima de las necesidades humanas (la autorrealización, la trascendencia) Para el primer tipo de necesidad solo basta con existir, la segunda en cambio, requiere dedicación, voluntad y esfuerzo. Cualidades que no hacen parte de nuestra dotación al nacer y que junto con otras vienen a constituir lo que desde la Pedagogía Conceptual se denominan como las ENSEÑANZAS HUMANAS y de paso, se convierten en las principales tareas de los padres.

Según Miguel de Zubiria Samper, dichas enseñanzas humanas son de orden tecnológico, afectivo e intelectual. A la fecha, se ha experimentado con diferentes métodos para proporcionar estas enseñanzas, lo mismo que se han identificado diferentes estilos de padres, los cuales a su vez, producen cierto tipo de hijos.

Pues bien, en esta línea de reflexión dedicada a promover la importancia de aprender a ser padres, se dará cuenta de cuáles son esas enseñanzas humanas. Revisaremos los diferentes estilos de crianza ejercidos por los padres, y las consecuencias psicológicas que trae para los hijos cada uno de estos estilos. Teniendo siempre presente que la principal tarea de los padres es formar SERES HUMANOS. Si aprehendemos a hacerlo, el aporte para la HUMANIDAD será incalculable y las próximas generaciones nos lo agradecerán.

 

 

HACERLO CON PASIÓN / Luz Adriana Tirado

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“Nada grande se ha hecho en el mundo, sin una  gran          pasión.”

Friedrich Hegel


¿Pasión? ¿Para qué me sirve? ¿Qué efectos tiene en mí accionar? ¿Cómo la descubro? ¿Cuál es su origen? ¿Cómo se relaciona con el talento? Si tú quieres; yo quiero compartir un rato contigo, mientras te cuento un poco acerca de lo que significa hacer las cosas con pasión, especialmente en el campo expresivo, es decir, en relación con el talento.

Reconozco que en mi caso personal, descubrir y reafirmar mi verdadera pasión (leer, escribir, departir y compartir lo que aprendo contigo) me ha tomado tiempo, y esto se debe principalmente a que no empecé a desarrollar mi talento desde la niñez. Te preguntarás ¿qué tiene que ver el talento? como te parece que descubrir el talento a temprana edad y empezar a desarrollarlo, es crucial, pues de eso depende que la persona se dedique a hacer lo que realmente le gusta, y por lo tanto, lo haga con pasión. Así, no tendrá que verse en la necesidad de ocupar su tiempo haciendo lo que le toca para “ganarse la vida.”

¿Pero que es la pasión? el pensador español José Antonio Marina define pasión como: sentimientos intensos, vehementes, tendenciales, con un influjo poderoso sobre el comportamiento.[1] El diccionario de la lengua española dice  que pasión es la inclinación o preferencia muy viva por algo. Y yo digo, -adicional a lo anterior- basada en la teoría de Miguel De Zubiría,[2] que hay cuatro tipos de pasión desde el punto de vista del talento, a saber, Pasión Manipulativa, Pasión Empática, Pasión Cognitiva y Pasión Comunicativa. Cada una correlacionada con un tipo de talento. Cuatro tipos de pasión relacionadas con un tipo de talento, ¿eso qué quiere decir? Permíteme explicarte brevemente.

Todas las personas nacemos con un talento potencial; lo que ocurre, es que ese potencial talento por diferentes factores externos, generalmente sólo logran desarrollarlo unos cuantos. Pero si tú,  al igual que yo, tienes hijos y estas interesado(a) en desarrollarles su talento a tiempo, y en lograr que se apasionen con lo que hacen, la siguiente reseña sobre  los tipos de talentos te va a ser de gran utilidad.

Miguel De Zubiría plantea los siguientes tipos de talento: práxico, psicológico y conceptual. El Talento Práxico se divide en Deportivo, Técnico y Tecnológico (ingeniero, médico, zootécnico, agronómico) este talento se  correlaciona con la Pasión Manipulativa. Es decir, quien cuenta con este tipo de talento gusta de manipular y procesar objetos materiales y naturales (piedras, plantas, árboles, cosechas, ríos) u objetos tecnológicos  (aljibes, puentes, viviendas, edificios, relojes, etc). Se apasiona por este dominio quien dispone de interés instrumental.

El Talento Psicológico se divide en Intrapersonal (autoreflexivo), Interpersonal (terapéutico, liderazgo, psicológico) y Grupal (educativo, comunicativo, comercial, empresarial) este talento se correlaciona con la Pasión Empática. En otras palabras, quien tiene este tipo de talento procesa información de otras mentes (de otras personas y de sí mismo), bien sea para ayudarles (psicoterapeutas, terapeutas, médicos, conferencistas), o para educarlos, comunicarles, venderles. Es normal que se apasione por este talento, quien dispone de intereses empáticos, quien guste de leer la mente del otro.

Y por último, se encuentra el Talento Conceptual, este se divide en Científico y Artístico. El Científico a su vez se subdivide en Formal (lógico, matemático, filosófico), Natural (físico, químico, biológico) Social (antropológico, sociológico, político, geográfico, histórico, pedagógico), este talento se correlaciona con la Pasión Cognitiva. Y el Artístico se subdivide en Literario (novelístico, narrativo, poético, teatral, cineasta), Plástico (pictórico, escultórico, fotográfico) en este caso el  talento se correlaciona con la Pasión Comunicativa. Entonces, quien posee un talento de tipo conceptual siente afinidad por abstracciones, pensamientos, leyes, sistemas conceptuales, teorías, a nivel matemático, biológico, histórico etc, y/o entidades artísticas de tipo musical, teatral, pictórico, escultural entre otras. Se apasiona por este dominio quien dispone de interés cultural.[3]

Grosso modo, en esto consiste la relación Pasión–Talento. La importancia radica en que, en cuanto se explore, identifique, desarrolle y profundice el talento a temprana edad, se hace posible que el individuo se <<apasione>> con lo que hace, en tanto que, hace lo que realmente le gusta. Permitiéndose de esta forma, encontrarle  <<Sentido a la Vida>>, y por lo tanto,  ser menos propenso a caer en estados de depresión, apatía frente a la vida, conductas suicidas, violentas, acciones delincuenciales y otros tantos trastornos psicológicos y patologías sociales que bien podrían  evitarse en gran medida, sí tan sólo se re-pensara, se  re-evolucionara  el sistema educativo industrial actual. Es despiadado y hasta perverso, someter al estudiante a pasar once años de su vida (cursando la primaria y el bachillerato) recibiendo educación cada vez más obsoleta. La prueba de esto, es que la gran mayoría de los bachilleres, una vez graduados, repiten al unísono  ¡¡no sé hacer nada!! y como no saben hacer nada, salen a engrosar las filas de los desempleados.

Basta con imaginar lo que ocurriría, si esos once años se utilizarán en explorar, identificar, desarrollar y profundizar el talento de los estudiantes. El resultado sería más que bueno; teniendo en cuenta que el talento se desarrolla luego de 10.000 horas de práctica (como bien lo señala Miguel De Zubiría), se puede afirmar que el estudiante tendría tiempo más que suficiente para ser todo un <<talento creativo>>. Como corolario se obtendrían jóvenes apasionados en su quehacer, dedicados a  <<vivir la vida>>,  jóvenes que trabajan en lo que les gusta, que generan recursos a partir de su pasión, que contribuyen comprometidamente con el desarrollo de su comunidad  y por qué no, jóvenes que ya recorren el camino hacia el logro de la autonomía.

Tristemente, en la mayoría de los casos quienes son  directamente responsables de explorar, identificar y contribuir con el desarrollo del talento en los primeros años de vida; no saben cómo hacerlo o suelen mostrarse indiferentes. Por un lado esta la responsabilidad de los padres, quienes debido a su ajetreado estilo de vida -propio del perverso sistema industrial- no tienen tiempo para compartir con los hijos, ni muchos menos pueden tomar consciencia de la importancia de ayudarles a descubrir y desarrollar el talento a tiempo. Y por otro lado, está la responsabilidad del sistema educativo, el cual,  por estar concebido bajo el esquema industrial, coarta la creatividad y el entusiasmo del niño(a) al condenarlo a permanecer durante once años recibiendo educación homogeneizada, que tan sólo le ofrece una única y limitada posibilidad (ser bachiller), sin tan siquiera, permitirle explorar en un marco de diferentes posibilidades, que garantice una elección mediada por la pasión y el talento de cada quien.

Resulta de vital importancia tomar acciones al respecto, y en vista que el actual sistema educativo no tiene en sus planes a corto plazo replantear el modelo; somos los padres quienes debemos asumir la responsabilidad de explorar, descubrir y desarrollar a tiempo el talento de nuestros hijos.

Pensando en esto, EL TALLER: CENTRO DE FORMACIÓN AFECTIVA te brinda la oportunidad de aprehender cómo desarrollar a tu hijo(a) a nivel afectivo, cognitivo y expresivo. Y de igual forma, cómo hacer para que se dedique a vivir de su talento y por lo tanto, se apasione con lo que hace. Es decir, a hacerlo con Pasión.

 

HORAS DE PRÁCTICA / Luz Adriana Tirado

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“El genio es 10% inspiración y 90% transpiración”

Thomas Alba Edison

¿El genio nace o se hace? ¿Hay individuos que nacen con algún tipo de don? ¿La genialidad es heredada? ¿Es posible alcanzar el ingenio a través de la práctica y el trabajo sostenido? ¿Por qué es tan reducido el número de individuos que sobresalen en algún área, es decir, que desarrollan el talento?

Una de las principales responsabilidades, que deberíamos asumir las personas que tenemos hijos; es la de explorar, identificar y desarrollar el talento en nuestros hijos (as). Pues como es bien o mal sabido, todos nacemos con un potencial talento, el quid del asunto consiste en detectar y desarrollar dicho talento a temprana edad. Tomar consciencia de esto, resulta determinante para la vida de esas personitas tan importantes para nosotros, pues en gran medida, nuestra tranquilidad depende de si ellos son felices o no.

Bueno, por fortuna, tenemos la posibilidad y la forma de asegurarles a nuestros hijos <una vida con sentido>; esto se logra en la medida que los respaldemos, permitiéndoles acumular las horas de práctica necesarias para que desarrollen su potencial talento. De esto, quiero hablarte en el presente artículo. ¡¡Sigue leyendo!!

Son muchos los imaginarios y especulaciones que giran en torno a la capacidad que presentan algunas personas para crear, innovar, mostrar desempeño excepcional, fluidez, genialidad, virtuosidad y pasión por lo que hacen. Lo cierto, es que todo esto se debe al trabajo sostenido, la dedicación, el esfuerzo y a la acumulación de mínimo 10.000 horas de práctica. Así lo demostraron estudios realizados por un grupo de investigadores, dirigido por el psicólogo e investigador  de la creatividad y  los estados de flujo Mihaly Csikszentmihalyi.

Este grupo de investigadores, se dieron a la tarea de estudiar la historia de cientos de talentosos, para cuantificar cuánto tiempo invirtieron en su preparación. Los estudios arrojaron los siguientes resultados:

·         Dominar los fundamentos de la disciplina exige 3.000 horas

·         Alcanzar un dominio medio 5.000 horas

·         Conquistar el umbral de competencia notable 10.000 a 20.000 horas[1]

Las biografías de personajes que  han logrado la maestría o que son considerados genios, siempre coinciden en un aspecto; todos sin excepción, han dedicado horas y horas de su tiempo a practicar. No se conoce ningún caso, en el que una  persona con desempeño sobresaliente en un determinado campo, haya tenido alguna aptitud superhumana o algún don extraordinario. El secreto siempre ha sido el mismo, la acumulación de horas de experiencia mediante la práctica. Es esto, lo que les ha permitido sobresalir y tener un desempeño superior al promedio. En definitiva, aunque suene a verdad de perogrullo hay que reafirmarlo, la práctica hace al maestro.”

En este caso, para la muestra no hay un botón, sino uno de los más grandes inventores de la historia, veamos el  caso de Thomas Alva Edison. Este personaje considerado genio, es un claro ejemplo de lo antes expuesto.

Su experiencia en la escuela fue demasiado breve: duró sólo tres meses, al cabo de los cuales fue expulsado de las aulas. Su maestro alegó falta absoluta de interés y una torpeza  más que manifiesta, comportamientos que no eran ajenos a una sordera parcial que obtuvo como secuela de un ataque de escarlatina.

Su madre, Nancy Elliot, que había ejercido como maestra antes de casarse, asumió la educación del joven, tarea que desempeñó con mucho talento, ya que consiguió inspirar en él, aquella curiosidad sin límites que sería la característica más destacable de su carrera. Empezó a dedicar horas de práctica en su campo, tras la lectura de un libro que Nancy le proporcionó, titulado Escuela de filosofía natural, de Richard Green Parker; tal fue su fascinación que quiso realizar por sí mismo todos los experimentos y comprobar todas  las teorías que contenía. Ayudado por su madre, instaló en el sótano de su casa un pequeño laboratorio convencido de que iba a ser inventor.

Palabras más, palabras menos, luego de muchas horas de práctica Alva Edison llegó a ser quien fue. Se sabe que patentó más de mil inventos y que durante su vida adulta patentaba uno cada quince días. Solía decir que genialidad y creatividad se consiguen con mucho esfuerzo y perseverancia, que “el genio es 10% de inspiración y 90% de transpiración.” También acostumbraba a utilizar la frase “el secreto consiste en trabajar de firme.” De hecho, se puede afirmar que su principal virtud radicaba en su descomunal capacidad de trabajo. Incluso tras sus primeros éxitos continuó trabajando con el mismo ahínco y dedicación de siempre. Pero lo más sorprendente de su carácter era su invulnerabilidad ante el desaliento. Ningún contratiempo era capaz de desanimarlo.

Todos sus inventos eran patentados y explotados de inmediato y no tardaban en producir utilidades. Su fama se propagó por el mundo a medida que la luz eléctrica se imponía. En los años veinte, sus conciudadanos lo señalaron en las encuestas como el hombre más grande de los Estados Unidos. Hasta el congreso contribuyo con su fama, al afirmar que Thomas Alva Edison, había añadido un promedio de treinta millones de dólares al año a la riqueza nacional, por un periodo de medio siglo. Hay quienes afirman que nunca antes se había evaluado con tal exactitud algo tan intangible como el genio.[2]

Por otro lado, cambiando el hilo conductor pero no el tema; es adecuado tener en cuenta que, si bien es cierto, en ocasiones la predisposición genética influye en la afinidad que se pueda tener con un área determinada, si no se dedica el tiempo suficiente para que ese potencial talento se desarrolle, (10.000 horas – 5 a 10 años) sencillamente ¡no ocurre nada!.

El investigador Csikszentmihalyi[3] sugiere que cada uno de nosotros tiene fuerzas y predisposiciones particulares que nos hacen más sensibles a una dimensión de la realidad que a otras. Pero, una vez más, una iniciación temprana y la oportunidad de dedicarse a un campo particular son esenciales para desarrollar el potencial heredado.

En lo relacionado con el acompañamiento que debemos hacer los padres a nuestros hijos, durante el proceso de exploración, identificación y desarrollo del talento; Csikszentmihalyi, basado en casos de personajes talentosos como Vera Rubin (que con menos de diez años decidió que debía ser astrónoma); E. O. Wilson, (probablemente la persona que más sabe en el mundo sobre hormigas, comenzó sus estudios cuando tenía seis años); o György Faludy (quien sabia que era poeta desde la escuela primaria), menciona que los padres en ninguno de estos casos empujaron a sus hijos a estudiar alguna disciplina: el interés espontáneo del niño fue lo que condujo a la dedicación.[4]

<<El papel de los padres estaba limitado a proporcionar oportunidades, a tomar en serio el interés del niño, como cuando el padre de Vera Rubin ayudó a su hija a construir un telescopio. Si los padres hubieran sido más dirigistas, es improbable que la dedicación del niño hubiera llegado muy lejos.>>[5]

La razón por la cual, es tan reducido el número de personas que logran desarrollar el talento, obedece a dos causas principales: la primera, el modelo del sistema educativo industrial esta diseñado para producir obreros en masa, por esta razón se limita a brindar una educación homogeneizada, igual para todos, sin tener en cuenta el interés, las aptitudes y  los gustos particulares del estudiante. Y la segunda, generalmente, los confiados y muchas veces resignados padres, enajenan su responsabilidad a la escuela y prestan poca o ninguna atención a los intereses genuinos del niño; se limitan a obligarlo  a asistir y cumplir con lo que la escuela le impone. Esto da como resultado: cada vez más jovencitos frustrados, que no le encuentran sentido a la vida por no saber para qué son buenos, por no lograr apasionarse con lo que hacen.

En suma, lo realmente importante y relevante para desarrollarse a nivel expresivo, o mejor dicho, para desarrollar el talento, no se encuentra al interior de las aulas, se encuentra al enfrentarse cara a cara con la disciplina o actividad de interés, y en empezar a acumular horas y horas de práctica. Cualquiera puede convertirse en un genio, en un personaje talentoso, creativo, si le dedica el tiempo y las horas de práctica necesarias.

Por último, si te interesa apoyar a tu hijo para que desarrolle el talento, es necesario que tú y tu hijo (a) tengan claro cuál es ese talento potencial con el que cuenta, para esto, te invito a darle un vistazo a un artículo que escribí hace algún tiempo, titulado <Hacerlo con pasión> en este artículo se relacionan en detalle los tipos de talento.

 

Referencias:


[1] De Zubiría Miguel. Psicología del talento y la creatividad. Fundación de Pedagogía Conceptual Alberto merani.

[2] Tomado y adaptado de Biografias y vidas.com

[3] Csikszentmihalyi Mihaly. Creatividad. El fluir y la psicología del descubrimiento y la invención. Paidos. Pág.378

[4] Ibid. Pág. 372

[5] Ibid. Pág. 372

 

 

LA FALTA DE EXIGENCIA CONLLEVA A UNA CARENCIA DEL SENTIDO DE PERTENENCIA / Helman Yefren Eslava

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Existe una serie de problemáticas sociales debido a la carencia del sentido de pertenencia, los más destacables son los que se desarrollan en la esfera pública, que a propósito pareciera estarse marchitando, llevando a que lo privado luzca más importante. Me refiero a las escuelas públicas, universidades, parques, instituciones políticas y demás entes relacionados con la administración estatal, lo que llamamos erróneamente público, puesto que el carácter de éste es más extenso. Así mismo las instalaciones de dichos entes son constantemente maltratados como lo son casos específicos de colegios y universidades donde no hay una organización adecuada y respetuosa para el uso de canales expresivos; paredes y baños son libros de protesta. Como si esa transgresión del orden cambiara las mentes de los ciudadanos. Las basuras en los parques públicos, la mediocridad en la educación, el desperdicio de los desayunos por parte de los niños que el distrito les regala y la corrupción que se permite nacer en ambientes administrativos facilistas, característicos de instituciones que gestionan el bien público en este país; son problemáticas que nos hacen pensar qué es lo privado y es así como este se entiende como la dinámica capitalista del mercado y donde posiblemente se desarrolla más sentido de pertenencia, ay que hay un dueño privado que se apropia de ese espacio. El trabajo y el interés son exclusivos de esta dinámica de mercado produciendo desarrollo y producción, justificando el proceso de privatización de empresas.

Ahora bien, los parques cuando son de todos, es decir públicos, creemos que no son de nadie. Se evidencia entonces una falta de sentido de pertenencia hacia el bien común. Considero entonces que no debe dejarse la manifestación del sentido de partencia solamente a la dinámica de la distribución de la riqueza, me apropio de algo solo cuando gano algo en términos de mercado, hay que pensar desde la crianza en abordar este sentido.

Desde este punto de vista, y como posible causa, es necesario tener en cuenta el grado de exigencia que se ha visto alterado en la crianza hoy en día de los niños. Tal vez te preguntes ¿Cuál es la relación entre exigencia y sentido de pertenencia? Ya mencioné antes como la exigencia, que parece exclusiva de la dinámica capitalista de mercado, o sector privado,  permite la apropiación de algo. A nivel social, la exigencia produce esfuerzo y es también por medio  de esta que se valoran las cosas. Es cierto que hay que exigir al niño desde pequeño a organizarse, a valorar las cosas, a conocer el esfuerzo hacia las mismas. Además se ve que los países con carencia de recursos naturales que se ven obligados a conseguir su desarrollo con trabajo disciplinado como Japón, evidencian un sentido de pertenencia hacia al bien común muy desarrollado, lo notamos en su avance científico y económico, organización social y arquitectónica, mientras que los países con muchos recursos naturales que obtienen su riqueza más fácilmente generan un nivel bajo de exigencia para su desarrollo, como Venezuela, que tienen una amplia cobertura de la administración estatal pero con niveles de pobreza, corrupción y mal uso de la gestión de alimentos que, someramente pensamos, no debería ser así en relación con su riqueza. Además, en términos de crianza, la exigencia considera la responsabilidad (el hijo responsable valora, conoce y cumple sus deberes y normas sociales[i]) y el respeto (el hijo respetuoso reconoce y acata las figuras de autoridad[ii]) como virtudes fundamentales; competencias socio grupales, desarrolladas dentro de la formación afectiva que brindamos en El Taller.

¿Por qué se ha alterado el nivel de exigencia en la crianza de los niños? Existen dos tendencias sumamente influyentes en la crianza de los niños hoy en día, que menciona el Maestro Miguel de Zubiria en su libro Ser mejores padres, las cuales, una se fundamenta en la permisividad (o libertad), la otra en la exigencia. Cada una tiene una razón justificada de ser. En la primera, los padres conciben el autoritarismo como un factor que coarta la iniciativa, espontaneidad, placer y felicidad que debe vivir un niño (el papa moderno). La segunda, conoce la autoridad como una introducción al niño a la vida social y participación exitosa por medio del cumplimiento de normas y leyes. En el primer caso, este movimiento ha obedecido a un interés influenciado, principalmente, por movimientos como el hippie, que niegan la existencia de normas y leyes sociales, más que la felicidad y la fraternidad, porque en definitiva, afirman, el orden social, con sus normas y leyes, mantienen una estructura desventajosa en el mundo.

Desde este punto de vista cualquier institución social es descalificada, no tiene poder, todos somos iguales y no hay nadie por encima de otro. Incluso los políticos, juristas, policías, párrocos y padres de familia, ninguno tiene la autoridad de aplicar normas, no hay mas restricción que la libertad ajena, pero el descubrimiento de la misma tiene que ser natural, el niño tiene el potencial para saberlo solo, el padre es un guía, como lo es el profesor un facilitador, todo debe ser escogido por el aprendiz por eso se “flexibiliza”, en todo el sentido de la palabra, la academia. El dilema se complica cuando vemos que existe un número bastante considerable de genios que se salieron del sistema educativo y muchas veces social porque no les daba lo que ellos querían, eran considerados problema porque no seguían normas,  lo que ha servido para muchos como una justificación para replantear la exigencia. Y, para cualquier pensador, ciudadano o padre de familia, resulta muy seductor entonces la práctica de la no-autoridad. Entonces, este proceso de “pérdida de valores” con el que coinciden un amplio sector de padres tradicionales, lo podemos ver como un proceso de replanteamiento de normas, en la convivencia familiar principalmente, cuestionando los modelos de autoridad. El hijo entonces, no ve una autoridad en el padre, ve un amigo en el desarrollo que él mismo está en capacidad de asumir. Entonces, ¿Qué importancia tienen los modelos de autoridad? Y así mismo ¿Qué importancia hay sobre la exigencia?

En este punto quiero relatar un caso que no se escapa de esta línea argumental y que me parece muy pertinente nombrar: El maestro Miguel de Zubiria, reconocido mundialmente por su modelo  de pedagogía conceptual y estudios en psicología y afectividad, nos compartió al grupo inicial de El taller: Centro de formación afectiva, su experiencia de vida al respecto. El también era un estudiante rebelde, lo expulsaban de las instituciones donde estudiaba, porque era un niño problema para cualquier profesor que compartía espacio académico con él. A sus quince años, nos contaba, tenía algunos vicios, no era un comportamiento ejemplar para la sociedad, había leído muchísimo a esa edad, me acuerdo que mencionó que era muy interesado en la política y la economía, pero siempre tenía la libertad de escoger qué leer, cuándo y dónde quisiera hacerlo. ¿Qué pasa entonces con su concepción de modelos de  autoridad?, ¿Cómo llegó a ser lo que es hoy? sorprendentemente reconoce y defiende que los modelos de autoridad son algo imperativo en las relaciones sociales y en la crianza de los niños. Esto debido a que su éxito no se lo debe tanto a esa influencia “libertaria” que le dio su estudioso y destacado padre sino, en su gran mayoría, a la exigencia de personas que de alguna manera encaminaron con disciplina y afecto todo ese talento, entre ellos su esposa y Alberto Merani.

Está claro que debe haber un equilibrio entre estas dos tendencias de crianza: exigencia y permisividad. Sin embargo, estamos ante una serie de problemáticas sociales que estamos viviendo, entre ellas la que estoy desarrollando de la falta de sentido de pertenencia. Es aquí donde una de las fortalezas de El Taller: centro de formación afectiva ofrece un catálogo de servicios en cursos, talleres y conferencias acerca de la crianza y el trabajo de destrezas afectivas entre ellas la responsabilidad para el fomento de sentido de pertenencia.

Me parece importante cerrar mencionando el papel que podría tener la formación deportiva. Hay cosas que replantear en cuestiones de normas sociales, pero lo indispensable es que tienen que existir, el niño tiene que criarse en ellas. Yo pienso que por medio del deporte, una experiencia caracterizada por ser lúdica, espontanea, libre, desinteresada y sobre todo placentera, puede generar un sentido de compromiso y pertenencia del estudiante hacia el entorno, no solo por el proceso de catarsis sino también al concientizar de la existencia de un sistema independiente de leyes que llaman a la autorregulación y autoadministración. Esto acompañado de un proceso exigente y disciplinado de padres y profesores hacia la importancia del juego limpio, la no-violencia y la seguridad en el mismo pueden decantar en una concepción solida del sentido de pertenencia.

Helman Yefren Eslava

Licenciado en Educacion Fisica, Recreación y Deporte.


[i] DE ZUBIRIA SAMPER, Miguel. Ser mejores padres II, Mentefacto responsabilidad, Legis S.A., 2010, p.26

[ii] Ibíd.

LO QUE SOMOS NOSOTROS

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Con este texto nos queremos presentar. Pero no deseamos exponerte una vacía misión, ni una rimbombante visión. ¿Para qué hacer lo que todo mundo hace? Preferimos más bien mostrarte lo que Somos Nosotros, nuestro Concepto. Lo haremos desarrollando brevemente las siguientes cinco proposiciones. Decimos “brevemente” porque a cada una de ellas le dedicaremos un articulo completo.

Somos un Taller y nos dedicamos a la Formación Afectiva

Somos un Taller porque aquí aprehendemos haciendo. Porque utilizamos el método de ensayo y error para mejorar nuestros quehaceres. Porque no separamos la teoría de la práctica. Porque nos esmeramos en hacer las cosas bien hechas. Porque nos apasiona lo que hacemos. Porque podemos demostrar lo que somos y sabemos. Porque adquirimos y desarrollamos habilidades que nos permiten mejorar nuestra base de conocimiento y nuestra competitividad (escribir, investigar, pensar, crear, innovar, enseñar, conversar…) Y porque hacemos del trabajo algo bueno en si mismo y no sólo un medio de vida.

También somos un Taller porque emulamos la estructura de los talleres medievales y preindustriales. Aquí empezamos como aprehendices, ascendemos a oficiales y por último nos convertimos en maestros. No nos identifican etiquetas “profesionales”, de hecho, para ingresar al Taller y vivir esta experiencia única, no es requisito traer un titulo bajo el brazo. Basta con la buena voluntad, la disposición de hacer y de aprehender haciendo.

Aquí somos artesanos del conocimiento. Nuestra materia prima es toda la información que tenga que ver con la Afectividad Humana; la procesamos y luego la convertimos en conocimiento relevante para ser transmitido a través de nuestros actos de Formación Afectiva.

Nos dedicamos a la Formación Afectiva, es decir, nuestro trabajo está encaminado en ayudar a las personas a desarrollarse afectivamente; adquirir herramientas que les permita tener una mejor relación consigo mismo, con los otros y con los grupos en lo que participe.

Tenemos como propósito procurar la Felicidad de las personas a través de la Formación Afectiva

¿Existe algo más importante que la Felicidad? En absoluto. Nuestra vida gira en torno a esta palabra, hasta hace poco mal entendida y tergiversada. Hoy, gracias a numerosas investigaciones científicas provenientes de la Psicologia Positiva, la Psicologia de la Felicidad, la Psicología Afectiva y la Bioquímica, es posible establecer con claridad en que consiste la Felicidad y como se puede construir.

Y éste es precisamente nuestro propósito central. Lograr que a partir de toda esa cantidad de conocimientos -convertidos en Formación Afectiva- cada día más personas aprendan Qué es realmente la Felicidad, Cómo se construye y que beneficios trae para la existencia.

Sabemos que con Formación Afectiva podemos desarrollar Competencias Afectivas Interpersonales, Sociogrupales e Intrapersonales, que nos ayuden a fortalecer nuestros vínculos y con ello a producir de modo natural las sustancias bioquímicas necesarias para procurarnos Bien-Estar, Satisfacción y Felicidad.

La Felicidad, la Satisfacción y el Bien-Estar, pasa por tener unas buenas relaciones con los otros, los grupos y consigo mismo. La naturaleza premia eso. Cuando una persona tiene muy buenos vínculos, su cerebro libera sustancias como la dopamina, la oxitocina, la endorfina y la serotonina; neurotransmisores que estimulan naturalmente a las personas y que le producen esos anhelados estados.

Estamos convencidos que gracias a la Formación Afectiva podemos ser mejores Padres, Parejas, Amigos, Trabajadores y Personas.

La Formación Afectiva nos permite desarrollarnos afectivamente y desempeñar muy bien cada uno de nuestros roles. Podemos ser mejores padres porque tendremos clara cual es nuestra misión y poseemos las herramientas para formar a nuestros hijos. Como parejas porque aprendemos a elegir, profundizar, desconflictuar y terminar nuestros vínculos íntimos. Como amigos porque aprendemos a reconocer la importancia de la amistad y a fortalecer estos vínculos. Como trabajadores porque aprendemos a disfrutar lo que hacemos y como personas porque le encontramos sentido a la existencia.

Cumplimos con nuestro propósito a través de Actos Formativos como Conferencias, Talleres, Seminarios, Cursos, Jornadas de Formación Afectiva y Diplomados.

En El Taller actualmente tenemos tres líneas de trabajo: El Oficio de Ser Padres, Parejas Felices y Empresas Humanas. Cada una de ellas la desarrollamos a través de actos formativos que tienen como base la Psicología Afectiva, la Pedagogía Afectiva y la Pedagogía Conceptual.

Cada acto formativo es diseñado a partir de la necesidad de la comunidad respectiva y de los temas centrales que se plantean en cada línea de trabajo.

Está demostrado que la Formación Afectiva es una excelente estrategia de Prevención

La Formación Afectiva sirve para prevenir la violencia intrafamiliar, escolar; el maltrato infantil, la soledad, la depresión y el suicidio y demás psicopatologias relacionadas con la falta de destrezas Interpersonales, Sociogrupales e Intrapersonales

 


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